Con la salida del bebé al exterior nos indica que él ha comenzado su vida extrauterina y a su vez el primer contacto con la realidad externa.

El aire atmosférico y su contenido en oxígeno constituye la primera necesidad junto al aporte de sus necesidades básicas que tienen que ver con recobrar la continuidad que recibía en el útero materno.

El bebé tiene, desde su nacimiento, la capacidad fundamental de relacionarse socialmente. Gradualmente los padres irán descubriendo las potencialidades y necesidades del bebé, lo que permite estar disponibles para satisfacerlas adecuadamente.

Cuando nace el bebé, con el transcurso de los días, se irán conociendo y descodificando las necesidades del bebé, y cómo calmarlo y contenerlo.

El bebé nace en un estado de indefensión que necesita de otras personas que le provean todo aquello que es necesario, ya que no puede hacerlo por sí mismo.

El baño, la ropa, la higiene, el cambiado de pañal, entre otros cuidados, son tan relevantes como el sostén emocional que se le brinda al bebé.

 

Las experiencias afectivas del bebé con sus padres en los primeros años de vida tienen una enorme influencia a favor del desarrollo cognitivo, social y  emocional, íntimamente relacionados.

Sandra M. Zampaloni

Lic. en Psicología | Puericultora Universitaria | Especialista en Psicoperinatologíapuericultura